Pilar, 29 Julio 2010
Falta de ejercicio – A medida que envejecemos, a menudo nos volvemos más sedentarios. O podría ser el resultado de otras cuestiones relacionadas con la edad como la artritis. El movimiento se hace difícil así que dejamos de movernos por completo. Cuando no se ejercitan los músculos del cuerpo, comienzan a atrofiarse (debilitarse). En este estado, los movimientos bruscos discordantes pueden estirar los músculos, lo que produce esguinces y después mucho dolor. Un buen ejemplo sería en el momento de hacer demasiado ejercicio después de vivir una vida sedentaria durante años.
La solución radica en volver a la actividad. Empieza con andar. Avisa a tus músculos de que ya es hora de ir poniéndose en forma. Un entrenador personal te puede diseñar un programa que incluye levantamiento de pesas y trabajo cardiovascular para mejorar la resistencia y fortalecer los músculos fibra por fibra.
Estrés – Como hemos mencionado antes, el estrés puede matar – literalmente. Puede conducir a malas decisiones, como los malos hábitos alimenticios y la falta de sueño. Cuando el cuerpo no tiene tiempo para repararse a sí mismo durante la noche mientras duermes, la máquina empieza a descomponerse. Los pequeños dolores se convierten en grandes dolores. El sistema inmunológico falla y hasta las actividades diarias normales pueden conducir a lesiones que te dejan con un dolor de espalda.
El manejo del estrés es la clave. Aprender a manejar el estrés, a través de la dieta, el ejercicio y la instrucción, puede mantener el estrés bajo control. Así estarás mejor situado para manejar los problemas en el trabajo y en casa sin destruir tu cuerpo. La meditación es una herramienta útil en el manejo del estrés al devolver a la mente el control sobre el cuerpo.
Obesidad – Esto se ha convertido en una epidemia en los países desarrollados de todo el mundo. Ni nuestros hijos se han salvado. Los malos hábitos alimenticios, el estrés y la falta de ejercicio han provocado un aumento de peso sobre nuestra estructura que no fue diseñada para soportar. Simplemente caminar por ahí con kilos de más mete tres veces más presión en las rodillas por cada medio kilo. Para la espalda, que debe soportar todo tu peso, se hace incluso más fácil herniar un disco o lesionar la vértebra.
Baja de peso. Es más fácil decirlo que hacerlo, pero si no hacemos nada, las cosas no cambiarán. El éxito comienza con pequeños pasos. Antes de que tu espalda empiece a dolerte de forma crónica, inicia un programa de caminatas. Cambia los alimentos que consumes para que tu cuerpo se convierta en una poderosa quemadora de grasas en lugar de una unidad de almacenamiento de grasa. Consigue la ayuda de familiares y amigos para ayudarte a alcanzar tus metas.
Pilar, 28 Julio 2010
Hay muchas causas del dolor de espalda. Quizás las conozcas ya, pero no lo sabías. Echemos un vistazo a cada causa y una posible forma de evitar el dolor la próxima vez.
Mecánica corporal defectuosa – Esto tiene que ver con la postura. De pie en el suelo, no te das cuenta de que puedes estar inclinado hacia un lado y hacia adelante. Es tan natural que ahora casi no lo notamos, salvo cuando el dolor llega a ser demasiado. Las suelas de zapatos gastadas, sillas inadecuadas, colchones inclinados y con grumos (no tienes que guardarlo para siempre aunque tu suegra te lo dio como regalo de bodas) combinan para mantener tu columna vertebral fuera de la alineación adecuada. Para las mujeres, llevar los senos sin el apoyo adecuado también puede afectar la espalda negativamente.
La manera de prevenir esto es probar con la ergonomía. Es el último grito en las oficinas en todo el mundo. Pero también puede funcionar para ti en tu despacho en casa o simplemente cuando estás sentado en casa disfrutando. Las sillas que se ajustan a la altura adecuada para comer o para usar el ordenador levantan la línea de los ojos y de esta forma no tienes que inclinarte y añadir una presión adicional a tus vértebras. Si eres bajo, usa un taburete para quitar la presión de los músculos flexores de la cadera y la espalda baja. Respecto al problema de los senos, encuentra un sostén que tiene el máximo apoyo para su tamaño. Un sujetador con un respaldo fuerte ayuda a mantener la postura para que no te inclines hacia adelante.
Cuando se trata de tu postura de pie, prueba con un nuevo par de zapatos. Eso podría ser el culpable de su dolor de espalda. Cuando nuestra postura es defectuosa, los zapatos comienzan a desgastarse según unos patrones preestablecidos. Si alguna vez has usado los zapatos de otro puedes saber si camina con el interior o el exterior de sus pies. Cualquiera de estas formas puede cambiar tu peso de sitio y dar lugar al dolor de espalda.
Lesiones – Tal vez tuviste un accidente de coche o una mala caída cuando practicabas un deporte. Los movimientos rápidos de torsión pueden conducir a discos dislocados y otros problemas de espalda. En un esfuerzo por protegerse, los músculos de la espalda se tensan y causan un dolor intenso. Si alguna vez has visto a alguien con un ataque de dolor de espalda, se queda convertido instantáneamente en una estatua.
En estos casos busca atención médica. El dolor de espalda debido a una lesión requiere de un diagnóstico del problema subyacente. Si tienes una hernia de disco, un nervio pinchado o vértebras lesionadas, esto puede significar una intervención quirúrgica para solucionar el problema. Incluso si te sientes bien al principio, no está de más hacerte unos controles médicos. Es posible que necesites esa prueba más tarde a efectos del seguro por lo menos.
Pilar, 21 Julio 2010
¿Sufres de dolor de espalda? Aprende cómo se produce el dolor y qué puedes hacer para aliviarlo. . . . → Continuar Leyendo: El Dolor de Espalda Explicado
Pilar, 19 Julio 2010
¿Sufres de dolor de espalda? Descubre qué causa el dolor y qué puedes hacer para aliviarlo. . . . → Continuar Leyendo: Dolor de Espalda: Introducción (2)
Pilar, 15 Julio 2010
¿Sufre de dolor de espalda? Descubre qué lo causa y qué puede hacer al respecto. . . . → Continuar Leyendo: Dolor de Espalda: Introducción (1)